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EL LARGO Y DIFÍCIL CAMINO
PARA CONVERTIRSE EN ÁRBITRO.
Por: Carlos González
PRIMERA HORA
El árbitro
en primera base se toca la gorra para indicarle a su compañero
ubicado detrás del homeplate que está en posición
para continuar el juego. A su vez, recibe una señal similar en
respuesta.
Ésta
es una de tantas señales que un grupo de estudiantes aprendió
en un taller que ofrecieron los Árbitros Unidos
de Puerto Rico en el parque de la tercera sección
en Levittown con el fin se certificar a aquellos que demuestren sus destrezas
como figuras de autoridad dentro del terreno.
Mientras simulan una jugada en el cuadro, el instructor de árbitros,
Samuel Martínez, observa desde una esquina del banco impartiendo
instrucciones y señalando algunas fallas que observa en los pupilos.
Y es que para Martínez, la etapa inicial en la formación
de un árbitro de béisbol es la más importante. Además,
reconoce que es donde cada uno desarrolla el carácter necesario
para ganarse el respeto de los peloteros y los dirigentes, más
cuando en ocasiones se pierde el control del temperamento debido a la
intensidad que se genera durante un desafío.
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Quién sabe, quizás uno de ellos algún día
alcance el nivel más alto: las Grandes Ligas.
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"Llegar a ese nivel es más difícil para un árbitro
que para un pelotero porque hay menos espacios disponibles y hay que ser
bueno de verdad. Aquí es donde se le enseña todo lo relacionado
al trabajo a los interesados en ser árbitros. Son días largos
porque tenemos que ser bien exigentes con ellos", dijo Martínez
a PRIMERA HORA.
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Durante cuatro intensos días, la organización instruyó
a un nutrido grupo personas sobre las mecánicas del arbitraje al
igual que las reglas oficiales del béisbol. Asimismo, afirma que
son muchos los que inician el curso, pero muy pocos los que lo
culminan.
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"Recuerdo que una vez comenzamos con 100 y al otro día el
número había bajado a 75. Y es que para estar en esto, hay
que disfrutarlo. Muchos piensan que es un trabajo fácil, pero hay
que estar bien alerta porque las decisiones se toman en fracciones de
segundos", sostuvo. "Uno no debe equivocarse y si no
está concentrado en el juego ahí es cuando se comete un
error y los dirigentes discuten las jugadas".
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Desde 1981, la organización se ha dedicado al adiestramiento apropiado
de personas que participan en distintas ligas en Puerto Rico incluidas
la American Amateur Congress, la Legión Americana y varias secciones
en Bayamón. Aquellos que completaron el curso recibieron
una certificación de acreditación que los autoriza para
laborar en los parques locales.
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El taller no tiene limitaciones de edad y se reciben a personas desde
los 15 hasta los 60 años.
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"Fernando (Chico), por ejemplo, tiene más de 60 años
y está en mejor condición física que muchos de nosotros.
Corre todos los días y la verdad es que es un fiebrú del
béisbol".
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Manejo del carácter.
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"¡Usted, fuera!", exclama Iván Mercado, uno de
los pupilos que se ha ganado la admiración de los instructores
por su desempeño en el curso.
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"El tener una voz potente es bien importante ya que le deja saber
tanto a los jugadores, como a los dirigentes quién manda en el
terreno", explica Martínez.
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Sin embargo, en esta ocasión uno de los instructores comienza a
discutir con Mercado, simulando ser un dirigente, para probar el nivel
de tolerancia del novel aprendiz.
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"Se le enseña cómo trabajar con el dirigente. Si se
ve que está demasiado agresivo, otro de los árbitros viene
para colaborar y separarlos. Es parte del proceso. El trabajo del árbitro
es explicar la jugada y la razón para la decisión que tomó
ya que muchas veces son jugadas de apreciación", explicó
Martínez.
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"Pero, cuando se le falta el respeto al árbitro, es
necesario expulsar al dirigente".
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"¡Usted, fuera del juego!", sentenció Mercado,
mientras expulsaba a Martínez, quien desempeñó a
perfección el papel de dirigente.
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Quizás sea el primer paso de Mercado hasta ganarse un espacio,
ya sea en alguna de las ligas profesionales o una invitación para
la escuela de árbitros Jim Evans en el estado de Florida.
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El tiempo dirá.
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Cómo convertirse en árbitro
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Si alguna vez se ha preguntado lo que se sentiría ser un árbitro,
sepa que al igual que los peloteros de Grandes Ligas, deben pasar por
el sistema de las ligas menores par adquirir la experiencia necesaria
para llegar las Mayores.
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No tan sólo eso, sino que, según el director de la Administración
de Árbitros, Tom Leppers, por regla general, "toman
de siete a diez años en las menores" antes que un árbitro
alcanza las Grandes Ligas. Eso representa dos veces la cantidad
de tiempo de lo que normalmente demora un jugador.
Así que, ¿exactamente cómo alguien se convierte en
árbitro de béisbol? Aquí presentamos los pasos que
ha delineado Major League Baseball.
1. Inscribirse en una escuela
Toda persona que desea ser árbitro profesional debe atender una
de las dos escuelas en Florida por espacio de cinco semanas durante la
temporada muerta.
La acedemia Jim Evans opera en Kissimmee, Florida, y la escuela para árbritos
Harry Wendelstedt en Ormond Beach. Son las únicas aprobadas y,
por regla general, se enlistan unos 300 aspirantes entre ambas instituciones.
2. Es importante sobresalir
Los instructores buscan muchas características más
que conocimiento en las reglas del béisbol cuando evalúan
potenciales árbitros.
La confianza y presencia en el terreno, conocimiento en las mecánicas,
dónde ir cuando batean la pelota y la habilidad para resolver situaciones
son importantes.
3. Terminar en el tope de la clase
Luego de atender el curso de once semanas que comienza en enero y termina
en febrero, los mejores estudiantes atenderán un curso de evaluación.
4. Comenzar una asignación en las menores
En el curso de evaluación, los instructores observan de cerca y
hacen recomendaciones a la liga de novatos y la Clase A sobre posibles
candidatos para contratación. Los árbitros nuevos comienzan
su trayectoria hacia las Mayores.
Las evaluaciones de los árbitros sirven para otorgar promociones
desde el nivel más bajo hasta llegar a Triple A. Una vez alcancen
ese nivel, MLB comienza a considerarlos para determinar cuales subirán
a las Grandes Ligas.
5. Esperar por "la llamada"
En las Mayores hay un total de 68 de árbitros y 225 en las menores.
Con pocos espacios disponibles y debido a que pocos optan por abandonar
la profesión, se hace bien difícil para un árbitro
pasar de las ligas menores. Desde el momento que ingresan en una escuela
certificada hasta llegar a las Grandes Ligas, muy pocos realmente llegan.
Depende de los espacios disponibles, pero por regla general, tienen que
trabajar por dos años en la temporada corta, varios a nivel Clase
A antes de poder dar el salto a Triple A.
Se les aconseja a aquellos realmente interesados en seguir en la profesión,
que trabajen en la mayor cantidad de los partidos locales posibles.
Contactar a un árbitro de liga menor en su área para observar
de cerca su estilo de vida, leer, estudiar el libro de reglas y observar
una buena cantidad de partidos por televisión.
Una vez sientan que están listos, se les sugiere que tomen el próximo
paso y se inscriban en una escuela de árbitros. Es importante hacer
una investigación profunda de las dos academias disponibles.
Requisitos básicos:
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• Diploma de escuela superior.
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• Peso del cuerpo debe ser razonable.
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• Visión 20/20 (con o sin lentes correctivos)
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• Buenas destrezas de comunicación.
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• Rápidos reflejos, buena coordinación.
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• Cierta habilidad atlética.
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• Estudios preliminares para el trabajo (ejemplo: escuela profesional
de árbitros).
- Letras ennegrecidas por parte tuparque.org. Texto
intacto según el original.
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